MOTOCASAMIENTO/ UNA HISTORIA DE AMOR SOBRE RUEDAS

Esteban, que se define como un "motoviajero independiente", eligió unirse a Daniela, el amor de su vida, en un "motocasamiento" realizado el sábado 24 de enero en la localidad santacruceña de Jaramillo. Un sacerdote bendijo los anillos y ciento cuarenta amigos compartieron la celebración.
 
Carlos Esteban Orellano eligió la denominación de "lobo solitario" en el mundo de las motos, al que pertenece desde los trece años con una Puma segunda serie de 98 centímetros cúbicos. Es empleado público, llegó de Córdoba a la Patagonia para trabajar y explica que "los brasileros son los que utilizan el nombre de motoqueros". 
"Hace cuatro años que la conozco a Daniela, y decidimos tomar votos de casamiento; nos conocimos por las redes sociales del ambiente motociclista, cuando casualmente tanto ella como yo estábamos accidentados, porque era nuestro entretenimiento para no aburrirnos", relata. "Entablamos conversación y yo viajé para conocerla, y ella también vino a la Patagonia, le gustó y hace un año y medio fijó domicilio acá también... compartimos la misma pasión", añade.
Define a la moto como "una pasión", aclarando: "es algo que no puedo explicar". "El paracaidista no sabe describir cuál es la sensación que tienen, pero nosotros sí podemos decir que la sensación es la libertad", dice con entusiasmo.
Reconoce que jamás pudo medir la cantidad de kilómetros que ha recorrido. "Es algo que uno no tiene en cuenta... solamente cuando hay que cambiar cubiertas o cadenas, o hacer un service", manifiesta.
 
Notable concurrencia
Entrevistado en el programa radial Deseado Revista, Esteban destaca la presencia, entre ciento cuarenta concurrentes, de entusiastas de Punta Arenas y una motociclista que viajó desde Río Ceballos (Córdoba) para asistir a la singular boda. La joven no volvió inmediatamente desde Jaramillo, ya que ha sido agasajada con distintos paseos por las bellezas naturales de Puerto Deseado. "Rosana salió viajando sola el diez de enero desde su provincia, para estar segura de llegar a tiempo", mencionó.
La ceremonia consistió en una bendición de anillos por parte del sacerdote Raúl, de Pico Truncado. "En ese momento bajó un trueno, como advirtiendo: "esto lo confirmo yo y se hace así", pero de inmediato dejó de llover y mejoró la tarde, por lo que todo el mundo lo pasó muy bien", detalla "el lobo solitario" tras protagonizar una larga caravana junto a "la loba", una arquitecta que se enamoró de él y de la Patagonia austral.