CERRO LA CONFITERIA DE LA TERMINAL

Durante los últimos cuatro años José Luis Taverna y su esposa Alcira pusieron en funcionamiento durante las veinticuatro horas la confitería y bar de la terminal de micros de Puerto Deseado. Generaron de esta manera un servicio que antes no existía, ya que el edificio permanecía cerrado en los horarios en que no funcionaban las agencias de las empresas La Unión y Sportman. 
Los concesionarios dotaron a la terminal deseadense de varias comodidades y de una infraestructura que incluyó la venta de revistas y libros, la carga virtual, la disponibilidad de teléfono para llamar remises y un espacio más cómodo para quienes debían esperar. Por todo ello resultó ingrata la sorpresa de quienes, al regresar de sus vacaciones, encontraron el recinto prácticamente desierto, en el que quedaban únicamente las sillas provistas por el municipio.
Alcira Zampini fue quien explicó que tomaron esta determinación drástica por algunos problemas de salud que sufrió su esposa, de sesenta y nueve años, con una cirugía en sus rodillas y posteriores complicaciones cardíacas. "Lamentablemente no podía continuar sola con el negocio, y mi marido necesita tranquilidad, una vida más sedentaria... por eso fue nuestra decisión levantar la confitería, aunque no era de nuestro agrado hacerlo, pero a veces las circunstancias obligan", comentó.
Recordó que "fueron cuatro años y la idea era poder continuarlo, y mejorar, con nuevas ideas para llevar adelante, pero priorizamos la salud y mis hijos coinciden en ese criterio".