ANDRES RANDISI: CRITERIOS Y PREGUNTAS PARA VOTAR CON ESPERANZA

 

Hola!!!...En estos dias de campaña política por las próximas elecciones nacionales, provinciales y  locales, quiero “perder” un poco de tiempo, en examinar a  cada candidato/a, porque se trata de un acontecimiento importantísimo para la Patria, que debe ser una auténtica fiesta cívica en donde todos somos responsables y nadie puede sentirse ajeno.

¿Cómo examinar un/a candidato/a?...
    
    ¿Tiene una vida democrática con valores: honestidad y transparencia, conocimiento de la realidad de la gente, tiene propuestas claras y realistas, dialoga con la población, está comprometido/a con la reconciliación y la justicia, está comprometido/a con el progreso y el bien común…o vive en un clima de agravios, sospechas y denuncias que debilitan la credibilidad de personas e instituciones o tiene signos de violencia e intolerancia que ensombrecen su vida y trayectoria…tiene actitudes de nobleza para reconocer y respetar la legítima y soberana voluntad popular?...
Y me hago otras preguntas sobre el candidato o candidata…
¿Qué estudios ha hecho?
¿Cuántos de estos están relacionados con la administración pública?
¿Conoce qué normas regulan la actividad que propone desempeñar?
¿Conoce cuáles son las principales limitaciones a esta actividad?
¿Por qué se cree mejor formado que sus adversarios para ocupar el cargo?  

Cuántos  gobernantes reconocen haber aprendido el oficio cuando se le ha acabado el período.  Los modernos políticos llamados tecnócratas prefieren saberse rodear de personas especializadas que conozcan a fondo cada aspecto a dirigir pero deben tener conocimientos generales de cada uno de ellos,  y  conocer en forma integra (completa e interrelacionada) todos los aspectos que debe manejar y no delegar el poder de decisión en sus súbditos, “el poder detrás del trono”.

    La falta de experiencia castigaría especialmente a los políticos jóvenes y nuevos profesionales, así como a personas del sector privado que no han desempeñado cargos públicos. Por esta razón se deben analizar otras facetas de la experiencia, no solo la canti­dad de cargos sino la calidad del ejercicio de los mismos. Para ello se debe tener en cuenta el número de cargos que se ha ocupado, el tiempo ocupado en cada cargo, y el qué hizo en ejercicio de los mismos. Esto le puede dar puntos a los burócratas de carrera y se los puede restar a los aparecidos políticos, por eso es necesario evaluar cómo se llegó a esos cargos, sí por méritos personales o por favores devueltos u otro tipo de compromisos; (hijo de…amigo de…) entonces tendremos mejores elementos de juicio para calificar qué tan buen elemento es el candidato.
    
    Piénsese que un político puro es quien no ha aprendido las prácticas corruptas que normalmente adquieren los experimentados burócratas. Las personas con suficiente conocimiento y experien­cia se pueden llamar expertos, pero hay gran cantidad de expertos para “pecular” y para violar las normas sin que los detecten. Quien conoce la norma también sabe cómo violarla y de este tipo de expertos leguleyos ha estado plagada la administración pública, por esta razón es necesario observar otros criterios complementarios a la formación y la experiencia como serían la ho­nestidad y la transparencia.
 
Algunas preguntas relevantes para evaluar este criterio pueden ser:
¿Qué cargos ha ocupado el candidato?
¿Por cuánto tiempo ocupó dichos cargos?
¿Por qué llego a ocuparlos?
¿Por qué salió de dichos cargos?
¿Qué resultados resaltaría de su ejercicio?
¿Qué hubiese querido hacer y no hizo, y por qué?
¿Qué dejó de hacer?
¿A quiénes beneficiaron sus actuaciones?
Al dar con el candidato de mayores calidades humanas no se garantiza la mejor elección; la mejor hoja de vida por si sola no garantiza las mejores propuestas ni el compromiso real de llevarles a la práctica, por eso  la evaluación del candidato debe estar ligada a la evaluación de la propuesta respectiva.
    Todo esto debe ser hecho con justificaciones racionales, y no por  simple intuición, por el “chisme” o por las encuestas. Esta implica un mayor esfuerzo por informarse de los aspectos a evaluar, que generalmente no salen a la luz pública en su totalidad. Cada candidato publica lo más conveniente para su campaña y sus aspectos desfavorables o negativos los justifica, los disimula o los esconde. Por eso es necesario beber información de varias fuentes y desconfiar de todo lo que se dice en los medios y ante todo informarse y saber preguntar.  

    Ya hablé un poco de cómo evaluar a un candidato o candidata…Examinemos también  las propuestas  y programas de gobierno…
    ¿Las propuestas son claras y realistas?... Tiene conocimiento de la realidad de la gente,  dialoga con la población, está comprometido/a con la reconciliación y la justicia, está comprometido/a con el progreso y el bien común
En todo plan de gobierno deben dar mucho énfasis al control y fiscalización de los recursos del estado. Es decir, al margen que los órganos de fiscalización deben ser autónomos, las autoridades de fiscalización deben ser designadas por autoridades del Poder Legislativo que no pertenezcan al gobierno elegido, incluso deben depender del Poder Judicial.
     Dentro de un plan de gobierno, se debe proponer que las promesas no cumplidas, deben ser materia de vacancia, y debe estar establecida por ley.

¿Soy demasiado iluso?...
    Por ahí estamos un poco “quemados”… sabemos que las afirmaciones hechas durante una campaña política no tienen como objetivo la búsqueda de la verdad, sino contribuir a la conquista del poder…
    En fin… Se debe proponer que todos los cargos públicos deben ser renunciables, y que nadie es indispensable en un cargo público.
    Le haría mucho bien a la sociedad el debate…la campaña electoral es para debatir…y cada ciudadano pueda preguntarle ”¿porqué quieres ser candidato/a?”…El deseo de ser candidato/a, parece por sí mismo, razón suficiente para la exclusión…

    Podemos hablar del acto eleccionario…
El voto, más que un simple derecho  que nos da la democracia es una función cívica que encarna a todos los ciudadanos de la sociedad por el simple hecho de pertenecer a ella. No debe ser concebido como algo voluntario sino como una obligación social.
    Tal como se pagan los impuestos, de igual forma se debe participar en decidir cómo y en qué se gastan; pero dado que todos no pueden decidir, es necesario delegar ese poder de decisión a través del voto. Estamos inmersos en una democracia representativa y participativa, donde necesariamente se deja que unas personas representen los intereses generales y los conviertan en decisiones públicas que afectan a todos, tanto a votantes como a abstencionistas.

    ¿Dejarías que otra persona gaste tu dinero?, ¿dejarías tu dinero en manos de cualquiera, por ejemplo de alguien de dudosa reputación o que se haya beneficiado con lo que no le pertenece? Los hechos nos demuestran cuántas veces la sociedad se ha equi­vocado en la elección de los administradores del erario, lo grave es que “el pueblo que no es consciente de su historia está condenado a repetirla”, de ahí la importancia de saber elegir, de seleccionar a los mejores, los mas aptos, capaces y honestos representantes del pueblo.
    Además, para que las elecciones sean justas, en sus campañas se debe exigir que cada promesa que hagan los candidatos a un cargo público lo realicen por escrito y firmado en presencia del pueblo.
    Esta actitud reflejaría mayor madurez de acción cívica y más confianza en la calidad de vida de cada candidato. De esta manera se evitaran suspicacias y vivezas de aquellos que actúan irresponsablemente.

    Reconozco que esto es sólo parte de unas elecciones justas,… puede haber más y mejores ideas, pero la parte estructural moral, son estas sugerencias que ayudarían bastante a evitar fracasos en el futuro… Por eso debemos ELEGIR POR LA MORAL DEL CANDIDATO Y NO POR SUS PROMESAS.

    Si verdaderamente queremos tener una Argentina unida con un gobierno sólido y fortalecido por las leyes y respaldado por su pueblo no tenemos otra alternativa que moralizar las bases de la política que específicamente lo compone el ser humano… Aquí debemos saber que el problema no está en el sistema de la democracia, ni en sus ideologías como algunos suelen mencionar, sino que el problema está en la vida moral de las autoridades del gobierno…
    El principio de autoridad se da desde la cabeza misma del gobierno, que es guía de toda la jerarquía menor, es decir, si una autoridad del gobierno no se condu
ce por un orden moral, entonces no tendrá el poder moral para hacer imperar la ley que vela por la seguridad y el orden de la sociedad.

    Por esta razón, insisto que el pueblo DEBE ELEGIR A SU CANDIDATO POR SU CALIDAD DE VIDA MORAL, Y NO POR SUS PROMESAS. Esto es fundamental para tener un buen inicio en los próximos gobiernos que han de conducir los destinos de nuestra nación. En este caso la herramienta adecuada para combatir toda clase de corrupción son los VALORES DE VIDA QUE SON: LA VERDAD, LA JUSTICIA, LA UNIDAD, LA LIBERTAD, LA PAZ, LA ARMONÍA, LA VIDA. Por eso debemos tomar en cuenta:
"A MAS VALORES MÁS MORAL"
"A MÁS VALORES MEJOR DEMOCRACIA"
"A MÁS VALORES MEJOR GOBERNABILIDAD".
     No debemos escatimar esfuerzos para asegurar la transparencia de los comicios y evitar sospechas que provoquen  desconfianza y acentúen las divisiones entre los argentinos…una democracia sin valores y sin ejemplaridad se empobrece…. Creo que somos muchos los que al ver y escuchar un candidato o candidata que agravia y habla mal de otros, decimos: “este…esta…no va,  no tiene nivel…no tiene condiciones morales”…
    
    El tema da para mucho… Valoremos al que trabaja por las familias, y en especial a las familias con hijos, promover el derecho de los padres a la educación moral de los hijos,..Valoremos al que defiende la vida y  su dignidad desde su inicio hasta el final…al que procura que todos tengan trabajo digno,..al que  lucha contra la pobreza…
    Valoremos al  que trata de atenuar que las desigualdades sociales cristalicen en una división social de espacio que a su vez multiplica la desigualdad… Apoyemos al que presta una especial atención a la pobreza infantil que es mucho más que la alimentación, y el derecho de toda persona a disponer de un hogar…y  al que actúa contra toda forma de discriminación, y no solo de aquellas que salen sobre todo en los medios de comunicación: mujeres embarazadas, viudas, personas mayores de 50 años, inmigrantes, personas de etnia gitana, pobres, entre otras formas de discriminación.
    Pongamos una especial atención a los dependientes según el principio que todo dependiente debe ser atendido de acuerdo con sus necesidades.
    Busquemos aplicar el  principio de subsidiariedad a favor de las entidades y de manera especial de las familias, evitando que las subvenciones y otras formas de colaboración sean instrumentos de dominio partidista.
    En general, fomentar una política local basada en la solidaridad, la reciprocidad, la amistad civil, la participación y el bien común, que no es un abstracto universal, sino la construcción de condiciones concretas que hacen posible que las personas desarrollen sus proyecto de vida buena, y beneficien a la comunidad.

Concretamente es
sembrar esperanzas…

Abrazos desde Angola
Andrés Randis